Larga ha sido la ausencia... Vida nueva, año nuevo, proyectos nuevos... y poco tiempo. Y pensar que hay gente que se aburre, poldió!
Pero esta vez tenía verdadera necesidad de soltarlo, de desahogarme, de compartir esta zozobra que me atormenta desde el pasado jueves... Y es que el jueves... tuvimos Consejo Escolar! .
Yo soy miembra suplente. En uno de esos arranques de giliscout que me cuesta controlar se me ocurrió aceptal el "honor" de formar parte del consejo cuando a principios de curso la secretaria del cole me pestañeó más de la cuenta y con carita inocente pidió mi desinteresada colaboración... Maldita la hora, el minuto y el segundo en el que respondí sí, bueno, oui...
Hasta ahora me había librado... como solo soy suplente, no francófona de nacimiento y mamá trabajadora superocupadadelaleche pues pasaban de mí... y yo enchanté de la vie.
Pero, oh dioses crueles, en la última reunión a una de las mamás le dió un cortocircuíto y se largó a la francesa (aún tengo pendiente enterarme de los motivos exactos, mi gen cotilla pide detalles) así que, gracias a ella, he pasado a formar parte de la plantilla de primera división... aunque no sea francófona de nacimiento y esté más superocupadadelaleche que nunca.
Así que no me quedó otra... Y allí llegué yo el jueves, después de dar tres vueltas al cole porque no tenía ni idea de dónde perkeles estaba la biblioteca. Si, lo reconozco, nunca antes había pasado por la biblioteca del cole de mis hijos... quítenme tres puntos del carnet de supermadre.
Nota: Perkele, taco mu gordo mu gordo en finés.
Entré, saludé, y a puntito estuve de darme media vuelta. Porque allí estaban Ellas, las mamás francesas-expatriadas-cabreadas que todo lo ven y todo lo controlan. Ellas organizan las ventas de muffins, Ellas preparan la fiesta de Navidad, Ellas deciden cuándo toca el café de madres para jodernos la mañana a las que trabajamos... Ellas están en todas partes y lo saben todo. Así que (cómo no lo pensé antes!?) por supuesto Ellas forman parte del Consejo Escolar...
Suspiré, solté unas cuantas barbaridades para mis adentros y me senté muy formalita en una mesa que me llegaba por las rodillas... A los pocos segundos me percaté de que servidora era la única que no tenía papel y boli preparados para la reunión. Vamos que , a causa de un furioso ataque de terrible irresponsabilidad por mi parte, se me había pasado por la cabeza que no era necesario tomar apuntes... Grave error que subsané en segundos y con la cabeza gacha pedí, con un hilito de voz casi imperceptible, un papel... silvuplé.
Aquello empezó y... bueno... en algún momento me vi a mi mísma en una realidad paralela partiéndole la cara a la mamá sentada a mi derecha mientras le gritaba que se callara de una vez, que llevaba 20 minutos discutiendo el maldito calendario escolar decidido por el ministerio de educación y que ella no podía cambiar los días festivos de Finlandia, por muy francesa-expatriada-cabreada que fuera. Que ya sabemos que te aburres querida, que estás amargada, que has sacrificado tu brillantísima carrera (???) en favor de la de tu marido y por eso has acabado en el polo norte. Y por eso no te has molestado en aprender ni una palabra de finés a pesar de llevar aquí tres años. Y por eso me miras con el ojito torcío cada vez que digo "huomenta" en vez de "bonjour"... aaaaahhhh!!
Pero no, yo seguía allí, sentada en esa ridícula mesa, tomando apuntes, asintiendo con vehemencia... cobarde... ains!
Y terminó... después de dos horas, tres votaciones, un aplauso (!!!) y tres docenas de miradas asesinas. Pero desde entonces sigo sin poder pintarme el eyeliner porque aún estoy ojiplática.